LEMA VICARIAL PARA EL AÑO 2014

LEMA VICARIAL PARA EL AÑO 2014

BIENVENIDA CICLO LECTIVO 2014

BIENVENIDA CICLO LECTIVO 2014

EL LEMA REGIONAL PARA EL AÑO 2011

EL LEMA REGIONAL AÑO 2011


Va creciendo un retoño del tronco de Jesé…!


“Un retoño saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces. 
Sobre él reposará el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría e inteligencia espíritu de prudencia y valentía, espíritu para conocer a Señor y para respetarlo, y para gobernar según sus preceptos.
No juzgará por las apariencias ni decidirá por lo que se dice, sino que hará justicia a los débiles y defenderá el derecho de los pobres del país. Su palabra derribará al opresor, el soplo de sus labios matará al malvado. Tendrá como cinturón la justicia, y la lealtad será el ceñidor de sus caderas”. 
(Is 11,1-5)

Queridos betharramitas:

¡Hijos del Corazón de Jesús, una familia de discípulos misioneros en nuevos caminos de comunión!. (2009)
¡Sedientos de amor de Dios, samaritanos en su época y cultura, misioneros como Garicoïts sacerdote!. (2010)

En este año el Santo Padre, Benedicto XVI,  ha propuesto a la iglesia que reflexionemos y nos dediquemos a reconocer y amar el misterio de la  Vidaa todos los niveles.
Se trata de la Vida que el Señor nos ha dado.
Veamos si la estamos administrando bien, si somos dóciles a su acción divina en nosotros y sensibles a las necesidades vitales de cuantos nos rodean.
El Señor nos ha hecho un encargo a cada uno: como personas, como familia, como comunidades, en una “época” semejante a un “árbol seco” que atraviesa el camino de la humanidad colapsada por tantas expresiones de muerte…
En ese humus el Señor se empeña, todavía,  en que demos fruto!
Es entonces cuando la imagen del retoño que nace del árbol seco resuena en mi memoria. La ramita porfiada que se abre paso en la vida de Betharram como si fuera una Palabra viva que surge nueva desde lo viejo.
Estamos invitados a  sacar de ella el mayor provecho.

Para ello, les comparto ahora algo personal: hace tiempo que sentía internamente el deseo de hacer una experiencia fuerte de reflexión y cambio. Gustar internamente el Evangelio, convertirme. Necesitaba acompañar mejor la misión que me habían confiado en la Región,  vivirla como un “yugo suave”, “una carga ligera”. Peregrinar con una actitud de fe, encarnada en la realidad.
Me decidí, entonces,  a hacer 30 días de EE.EE. en noviembre de 2010. Ni sospechaba que mi lucha por la Vida recién estaba comenzando…
Debí abrirme paso entre grandes oposiciones interiores que descubrí, nacían de mi mismo, de mi historia no sanada, y del propio medio en que aún crece la Vida Nueva. Un poco como ese retoño que quiere crecer y parece que no podrá con el arbol seco, pero al fin: puede….
Cuánta gratitud me nace de lo vivido. ¡Cómo no alabar a Dios por su Resurrección!
Esa  experiencia de Villa Allende, Córdoba, con el P. Rossi s.j., y un grupo muy bueno de religiosos, laicos y padres diocesanos; jamás caerá en el jardín del olvido.

También descubrí algo importante: que nunca terminaré de pagar las gracias recibidas del Señor en esos días. “¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho…?” (Smo. 115).

Tengo la convicción –así me lo han hecho entender- que todo lo bueno que he experimentado en ese mes se desplegará en el tiempo según la Divina Providencia lo permita… Es una planta que crece de a poco.
Por el momento sigo cargando con mi humanidad, a veces maltrecha, aunque muy renovado en la esperanza y sin perder la alegría –signo del Espíritu-. De hecho, he dado paso a un ritmo de vida interior al que no estaba muy acostumbrado. Como si me hubieran “inyectado Vida” (como una “vacuna de Gracia”) para que “tome con mis manos las serpientes y si bebo algún veneno no me haga daño” (Mc 16,18). Pero por las dudas no voy a desafiar a la providencia…

Qué bueno es el Señor con nosotros: ¡Dichoso quien  en Él se refugia!. (Smo 33)
En ese sentido, hay que reconocer que el camino que la congregación está haciendo en la revalorización de los EE.EE. de San Ignacio, nos está haciendo mucho bien a todos: religiosos, laicos, jóvenes, familias, etc.
Desde los orígenes,  San Miguel discernió el carisma a la Luz de lo que el Señor le fue mostrando a solas y en la oración de los EE.EE.
Siempre partiendo de la vida misma, con el realismo de la encarnación, incluyendo a todos los que el Señor ha puesto a nuestro lado en la misión.
Un buen antídoto contra las experiencias pseudo-mísiticas que nunca faltan. 
Un compromiso cada vez mayor con la Iglesia y con nuestra sociedad, tan necesitada de testigos ungidos.

Al llegar a Buenos Aires, me topé con “una tromba”  y con “un auténtico misionero”….
La tromba: un religioso joven que me dijo: ¡Basta de lemas largos! (recordé que también me lo había dicho un representante legal del colegio que tenía que pagar los carteles… y le cobraban por palabra….).
Entre otras cosas…, “la tromba” me dijo: “Betharramitas: ¡sí a la vida!”.
Con él delante, me sentí un poco como el profeta Elías en la cueva frente al terremoto y el fuego”… (cf. I Re 19, 12-14) pero después, al llegar la suave brisa me dije: ¿Por qué no?

Y me di cuenta de algo: este 2011, año del Capítulo General, es un año para mirarnos con realismo y percibir cuales son los signos de Vida, las cosas que crecen como el retoño, las que agonizan, y las que ya están muertas….

El auténtico misionero me desafió:
Es un sabio laico de vida muy entregada que me dijo hace poco. “Creo que a los betharramitas nos está faltando audacia”. Hemos caído (se advierte al menos en algunas partes) en una especie de acuartelamiento. Una actitud conservadora. Motivada, tal vez porque se dispone de medios para asegurar la subsistencia. Como el reservorio de agua, de energía, etc. Pero que termina por ser poco evangélica. Como una lámpara encendida puesta bajo el cajón.
San Ignacio diría que eso nos pasa porque: tenemos la simple aspiración de llegar a “cierto grado de contentar nuestra alma”.
Recuerdo que el P. Gaspar, como formador, cuando compartíamos la Palabra los sábados por la mañana en el seminario nos motivaba así: “Muchachos, compartan lo que vive cada uno con sencillez y con audacia”.
Eso excitaba nuestro impulso interior (tan característico del betharramita), lo sacaba de la  caja de seguridad en que estaba guardado…

Jesús también  ponía a los apóstoles sobre aviso en relación con los boqueteros de la época…. (cf Lc 12,39)
Velemos, entonces, pero sirvamos a la Vida con la mirada puesta en los nuevos horizontes. Despojados de todo, como quería San Miguel, especialmente de nosotros mismos…. De otro modo, nuestras ideas fijas nos llevaran por caminos aparentemente “seguros” pero no sabios. Tan llenos de garantías como de necedad…

Salí de allí pensando:
sin entregarnos a los quereres del Padre, para sufrir y hacer cuanto El dispusiere, estamos perdidos.  
San Rafael Arnaiz Barón, un trapense feliz pero bien acostumbrado a los sufrimientos, repetía una frase densa como su vida interior y simple como el vuelo de una paloma:
“En la vida, todo consiste en saber esperar”.  Pero esperar qué…?:
¿La muerte?, ¿la era de Acuario que lo cambiará todo?, ¿el apocalipsis de los Mayas en 2012?...¿que se terminen de caer las instituciones obsoletas?,
¿que el subjetivismo hipercrítico de la época acabe con la historia, las ideas, y nos deje sumidos en la incertidumbre?.

¡Nuestra esperanza está puesta en Jesucristo, el único que puede salvar!.

Para 2011 confío en que nuestra esperanza sea activa y vital:
  • como el Centinela que espera la aurora,
  • como la madre que espera dulcemente a su hijo sabiendo que lo dará a luz con dolor…,
  • como el Padre misericordioso que aguarda al suyo –pecador- mirando hacia el horizonte hasta que consiga borrar su pecado en un abrazo inefable.

Queridos Betharramitas:

El Señor ha dicho: He venido para que tengan vida y vida abundante.

“El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).  

El lema que les propongo para la Región en este 2011 es:

Betharramitas: ¡Sí a la Vida!



La Vida a la que estamos llamados a manifestar es la Vida de Dios en nosotros, como personas, como comunidades.
No es la vida, como fin en sí mismo, sino la Vida como Don y Tarea. Como conquista de la libertad que nos conducirá amorosamente a ganarla, en cierta forma a merecerla.
Se trata de la Vida Verdadera, la que presenta  dulcemente a todo Betharramita el Corazón de Jesús en todas sus expresiones.
La Palabra, que se encarna para que tengamos vida, ilumina nuestros pasos como una lámpara que nunca se apaga.
Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida»”.(Jn 8,12)

Esta vez, les propongo que sigamos a esa Palabra Encarnada, Jesucristo, como a una Luz que brilla en las tinieblas y que por amor viene a habitar en medio de nosotros. Jesús, Luz que da vida: acogerlo, recibirlo, atender y acompañar a quienes no tienen voz, ni espacio para sustentar su Vida en este mundo. 

Cito a un hermano muy querido que me decía algo lindo sobre este tema:

¡Sí a la Vida!
La Vida que cada uno de nosotros ha recibido como don y vocación del Padre; la Vida de todos los seres, de toda la creación, soñada y querida por Dios; de toda la Vida humana en su conjunto, millones y millones de vidas, de historias, de gente; la Vida de nuestro carisma betharramita y la espiritualidad de San Miguel, la Vida de nuestros hermanos que a lo largo y ancho de nuestro continente sienten la vida y la fe amenazadas.

 “¡Sí a la Vida!, con una conciencia global de la Madre Naturaleza, de esa gran creación de Dios puesta al servicio del hombre, con una ecología que respeta, escucha, se nutre de los dones que están a nuestro alcance; pero sin abusos, sin contaminación, sin desperdiciarla como mero stock de recursos baratos…

“¡Sí a la Vida!, porque la respetamos desde el momento de su gestación, la queremos, la amamos. Y así queremos cuidarla, protegerla, afianzarla y acrecentarla. Reconocemos que todo es don del Padre en Jesús por la Fuerza del Espíritu. Queremos hoy cuidar la Vida. Es como sucede con una mujer embarazada: ante cualquier señal de peligro, abraza con todo su ser el seno en el que se gesta la vida nueva, la protege, la cuida. Así queremos tratarnos nosotros. Y nos sentimos hermanos de tantos hermanos que sufren, los marginados, los sobrantes, los pobres, los niños y los jóvenes, los ancianos, las madres solteras, los que son explotados y esclavizados, los que sucumben frente al droga y al alcohol, los que están presos de su violencia y de su miedo, los que están encerrados, los que se cerraron a la Nueva Buena de la Vida de Jesús, los que no tienen Dios, los que se quedaron sin tierra, sin hogar, sin familia, los enfermos, los que agonizan, los que tienen la vida y la fe amenazadas…

“¡Sí a la Vida!, porque somos hermanos, religiosos y laicos y así nos sentimos. Y de esta manera también compartimos una misma misión, la de Jesús, la de Miguel y la de tantos betharramitas: lograr para los demás la misma felicidad. Nos sentimos salvados y liberados por este Dios-Amor y queremos proclamar esta Buena Noticia al mundo entero, queremos gritar con nuestra Vida que Jesús el lo mejor que nos pasó y que somos por eso felices. Queremos poner de manifiesto que la Vida reclama y la Vida compromete. Queremos defenderla y queremos acrecentarla: en nuestras comunidades religiosas, educativas, juveniles y parroquiales. Queremos tener siempre la Vida nueva de Jesús, que lo llenó y lo impulsó a entregarse siempre por entero a la Voluntad de Dios y vivir así su Pascua y salvarnos del poder del pecado. Queremos hacer de la Pascua de Jesús nuestro modo de vida…

“¡Sí a la Vida!, ese es nuestro grito de batalla ante tanta cultura de muerte, que discrimina, separa, divide, mata. Cultura de la que se impregnan la TV, la radio, la Internet y los demás medios de comunicación; cultura que banaliza la Vida, la reduce, la pone en riesgo, la denigra, la sexualiza, la hace un mero instrumento a merced de estructuras de poder: político, económico, mediático, social y religioso. Hoy le decimos ¡No! a la cultura de la muerte y le decimos un ¡Sí! firme, seguro y fuerte a la Vida y a su cultura, que dignifica, levanta, pone de pie, abraza, escucha, comprende, tolera, ama, no le teme a la diversidad, no discrimina, pone de manifiesto lo común y realiza proyectos, sueña a lo grande, se apasiona por los niños y los jóvenes, los pobres y los necesitados. Una Vida que se hace familia entre un varón y una mujer, que se hace hijos y nietos, que dura, que amasa realidad y es escuela de amor, ternura y cariño…”


Y ahora la palabra de un “sediento del amor de Dios”
Decir Betharramitas: ¡Sí a la Vida! es también decir:

Betharramitas:
Que nuestra VIDA y misión
sean fiel reflejo de la Luz de la Palabra,
que pone su morada entre nosotros”

Decía San Miguel Garicoíts que Dios nos ha dado a Jesucristo para morar con nosotros, para iluminarnos,  darnos vida, “siendo como éramos sus enemigos”.
Cuando nuestra vida (pequeñita, con minúscula…) se centra en las sombras de este tiempo, sólo acaba por “cansarse en vano”. Porque “nada bueno hay en mi carne” dice San Pablo a los Romanos.
En este año en que el Capítulo General nos presentará aprobada la nueva Regla de Vida, tomamos consciencia de que la frialdad de la Ley (palabra) no podrá salvarnos ni salvar a nadie, quedará en Letra muerta si no la encarnamos en nuestra vida de religiosos felices.
Nos justificaremos, pero no seremos justificados, porque el único que puede hacerlo
(y lo ha hecho!) es Jesucristo, Palabra de Vida.
Cuando en cambio escuchemos su palabra, lo sigamos: transformaremos en obras de Amor (Luz) lo que ha quedado en “letra muerta” (oscuridad), entonces nos volvemos LIBRES para seguirlo más de cerca.
Dejarlo todo POR AMOR A SU PALABRA que nos llama e interpela nos hará herederos de un TESORO inagotable en el Cielo.

Betharramitas: “sí a la Vida”.
Hago un llamado a los/las  jóvenes laicos/as para presentarles a Jesús, Joven feliz, lleno de Vida que ofrece la Vida por todos, como un amigo, el mejor amigo, el más Bello de los hombres, el que tiene el Amor más grande.
Un joven que siente su vida cuestionada por la Palabra y el testimonio de Vida de los cristianos, busca a Cristo. Porque descubre que es mejor disfrutar siempre de la Vida que Dios nos da, que pasar la vida divirtiéndose en placeres virtuales, que lo llevan reiteradamente del vértigo a la desolación. Y de ahí, a un innumerables ventanas de sinsentido…

Levantémonos, entonces, y caminemos como Región tras las pisadas del Jesús. Benedicto decía al comienzo de su pontificado: no tengamos miedo de encontrarnos con Jesús, sólo con él. Su soledad está poblada de una Luz de vida que nadie nos podrá quitar. Su cruz y su desierto, son antesala del Gozo de la Vida liberadora de toda esclavitud en este mundo.

Quisiera que todos los betharramitas de la Región vivieran en Acción de Gracias este tiempo de espera activa, con la mirada puesta siempre en el futuro, pero trabajando incesantemente en la vida cotidiana para que el Señor, al llegar, nos encuentre ocupados en la tarea encomendada. Si a su llegada nos encontrara sólo con manos vacías, sabemos con San Miguel, que no deberemos sino abandonarnos en sus manos con total confianza para recibir, de su Misericordia infinita, el abrazo prometido por él mismo cuando dijo: “Vengan a mí, benditos de mi Padre”.

Los quiere y ofrece su pobre oración de hermano y amigo en el Señor deseándoles un feliz 2011:

P. Gustavo scj
Superior Regional

SAN JOSE

SAN JOSE
Ruega por nosotros en el año del bicentenario de la Revolución de Mayo. 1810-2010